domingo, 8 de marzo de 2015

“Una chica desea conocerte” (by Antonio Barbanegra Iñárritu).


(En una cornisa a unos 15 pisos sobre el suelo).

“Da ganas de suicidarse.

¿Creo que con 29 años voy a mejorar? Con una mierda de trabajo, ganando un triste sueldo, sin posibilidad de independizarme y sin pareja.

Da ganas de suicidarse, en serio.

Ya la vida más no me puede aportar. Ni yo puedo conseguir más de lo que tengo. Esto será mi vida hasta que decidan llevarme a la caja o libremente decida volar como un pájaro, sobre esta cornisa.

Un compañero mío me dijo una vez: “Sin antes de los 25 no has conseguido lo que querías, tu vida ya estará sentenciada para el resto de los días”. Cuatro días después de cumplir los 32, se tomo una caja entera de pastillas. Su cuerpo está en uno de esos nichos del cementerio de la ciudad.

Juego con el pie izquierdo sobre la cornisa, como dando un paso hacia el vacío.

Aspiro. Veo la gente pasar andando con tranquilidad bajo mis pies. Sin mirar hacia arriba.

-          Tírate ya, tío. – me dice una voz  detrás mía.

Me giro. Es un señor trajeado sentado en una silla de playa. Soy el otro yo pero trajeado.

-          ¿A qué coño esperas? Tírate. Ya te lo dijo tu compañero. No vas a conseguir una mierda en el resto de tu jodida vida. Esto va a ser una y otra vez todos los días:


Te va a sonar el despertador. Te levantas, desayunas, te cambias y sacas al perro. Conduces durante 30 minutos hasta tu trabajo.

Te sientas en esa silla y a vender. No te vas a comunicar con nadie más, solo con tu compañero de al lado, un traicionero hijo de puta que su único objetivo es putear los demás para conseguir, mínimo, el puesto de tu superior.

Te irás a comer al mediodía. Un sándwich de mala muerte dentro de tu viejo coche. Cogerás la mochila y te pasaras por el gimnasio que llevas matriculado tres años.

Te esmerarás en el ejercicio, serás tenaz, pero lo único que te motiva ese ejercicio es gustarle a una chica que no quiere nada contigo. Solo que la entretengas.

Volverás a tu puesto de trabajo, porque esta España no esta preparada para que tengas jornada intensiva. Echarás las tres horas que te quedas y a casa.

Otra media hora conduciendo. Besarás a tu madre. Saludaras a tu padre. Los dos tumbados en el sofá del comedor, rendidos de esta vida.

Subirás a tu dormitorio. Te tirarás a la cama. Te sonará el móvil.

“Una chica desea conocerte” te dice una notificación del móvil. Te meterás, verás sus fotos, no te gustará y no le escribirás.

Pasará de ti, pero una compañera de curro te escribirá en privado. Querrá que la calientes, que le digas cosas guarras y que los dos os toquéis.

Le escribirás cosas guarras, ella se tocará pero tú fingirás que te tocas. No estarás de ánimos para machacártela.


Te pondrás el pijama y te quedarás viendo la tele, pero sin prestarle atención. Pensativo.


Hasta que te de el sueño.


Te va a sonar el despertador. Te levantas, desayunas, te cambias y sacas al perro. Conduces durante 30 minutos hasta tu trabajo…


-          ¡Qué emocionante será tu vida! – me dice irónicamente.

-          Voy a tirarme. – le contesto. Se levanta de la silla, se plancha con la mano un poco el traje y se me acerca al oído.

-          Quiero verlo… - me dice susurrando.

Avanzo el pie derecho. Dejo el cuerpo caer.


El yo trajeado se plancha con la mano el traje. Se arregla la corbata y el cuello de la camisa. Se saca del bolsillo interior de la chaqueta un reproductor mp3. Se pone los auriculares y le pulsa al play.  Suena “Don’t let me be misundertood. “ de Brent Smith.

Mientras baja las escaleras de emergencia del edificio, va chasqueando los dedos y moviendo un poco la cabeza, la cintura y los pies al ritmo de la música.

Muy de lejos se escucha gritos y una ambulancia.

Sigue bajando pisos por las escaleras hasta el séptimo.  Abre la puerta de la oficina, saluda a sus compañeros con el mp3 puesto aun en los oídos, se sienta en la silla y se pondrá a vender. No se comunicará con nadie, solo con el compañero de al lado, uno traicionero hijo de puta que su único objetivo es putear a los demás para conseguir, mínimo, el puesto de su superior.

sábado, 28 de enero de 2012

De reformas

-- ESTAMOS DE REFORMAS--

Para cualquier aclaracion, mandar un tweet a @terapia_whisky.

domingo, 20 de diciembre de 2009

La maceta

¿Sabes cual es la sensación que tengo? Es como una chimenea en mitad de un bosque, un bombero trabajando en una farmacia. Una pieza de puzzle que corresponde a otro puzzle, y que nunca, por mucho que quiera, no consigue encajar.

Esa es la sensación que tengo en esta mierda de ciudad, guiada por la monotonia, la superficialidad y el “Donde va Vicente, va la gente”.

Mi vida, aunque muchos no se lo crean, siempre fue así. Nunca fui entendido por los demás: ni en el colegio, ni el instituto ni siquiera en la Universidad. Siempre tuve ese par de amigos que les caía bien: tras terminar los exámenes nunca más me volvieron a saludar. Solo querían que les pasara los apuntes mientras ellos tonteaban con las chicas.

Siempre andaba solo. Cuando cumplí los 18 años y todos los vecinos y conocidos les revoloteaban las hormonas y salían a las típicas discotecas de ciudad, yo me quedaba en mi casa viendo alguna película. Mi madre, la pobre, se preocupaba. Decía que así nunca iba a tener amigos, nunca me iba a echar novia y que ya era hora que me despegara de su falda.

Yo siempre pensé, y lo sigo pensando, que la vida es como una obra de teatro. Cada uno de los que estamos sobre el escenario, tenemos un papel, un rol, y de ahí no podemos salir. Cada uno estamos hechos para cumplir dichos roles. Y si no lo cumplimos, destrozamos la obra.

Bueno, pues a mí me ha tocado hacer de maceta tras el escenario: soso, sin guión alguno y solo haciendo acto de presencia, porque con la maceta rellenamos el escenario. Y nunca se sabe cuando nos puede hacer falta. A otros les toca hacer de príncipe azul o héroe; a mí de maceta.

Una noche, como la mayoría, tras mi semana de trabajo y mí esperado fin de semana para hacer lo que hacia tras el trabajo: nada; decidí sentarme delante de la tele a ver unos dvds que me grabé con varias películas que me descargué. Todas de mi estilo: comedia, acción, romántica y alguna de animación, para recordar viejos tiempos.

Antes de disponerme a calentar el sofá con mi cuerpo serrano, decidí bajar a la bocatería que hay debajo de mi piso para comprarme un completo.

Bajé y mi gran sorpresa fue encontrarme a una antigua compañera de clase, del Bachillerato. Su nombre es Virginia.

Virginia era de esas chicas que solo la recuerdas por una cosa… o dos: su cara y su par de melo… de eso. Teníamos 17 años y todos estábamos con las hormonas revolucionadas. Me acuerdo de ponernos en el piso de arriba, asomados por la baranda que rodeaba el pasillo, y que daba a la entrada. Ella pasaba y todos nos quedábamos mirando al canalillo… Era nuestro momento “All Bran”.

Ella era un año mayor que nosotros. Eso hacia que nos gustara mas aun a todos los chicos de la clase. Solo venia a una clase: estadísticas, ya que le había quedado esa para aprobar el bachillerato y presentarse a la Selectividad. Cada vez que entraba por la puerta nos miraba con aires de superioridad. Parecía que nos dijera: “tengo un año mas que vosotros y estoy buena”. Pero eso nos encantaba a todos.

Allí, en la barra de la bocatería, me senté en un taburete, a unos escasos 100 cm de ella, pero supuse que si me conocía, solo me conocía de vista.

Mientras buscaba el periódico del día, ella se quedó mirándome. Yo notaba su mirada en mi nuca, y sin siquiera mirarle de reojo, notaba que estaba dándole vueltas a su cabeza, intentando buscar en el mínimo hueco de su memoria mi nombre.

- ¿Antonio? ¿Eres Antonio Martín? – me decía una vez que había desplegado el periódico. Miré hacia atrás, pero justo detrás mía tenia la salida. Seguí leyendo la prensa. - Oye, te estoy hablando. – Veo que sus aires de superioridad aun no se han bajado.
- ¿Es a mí? – le decía yo bajando el periódico de la altura de mi vista.
- ¿Ves a otro cerca? – me decía ella.
- Mmm… no…
- ¡Entonces! Sabes quien soy, ¿no?
- Mmm… no se…- me hacia el remolón, pero sabia perfectamente quien era. Todavía conservaba su canalillo.
- Hice un trabajo contigo…de estadísticas, en 2º de bachillerato, ¿No lo recuerdas? De variaciones y permutaciones. Un rollo.
- ¡Ahh! Si, claro. Tú eras la mayor de la clase, ¿verdad?
- La misma. En ese tiempo llevaba el pelo largo, negro – me decía ella. A medida que seguía hablando con ella, acercaba su taburete más al mío. - ¡Que tonta era la profesora! ¿Cómo se llamaba? Mmm… -pensaba ella.
- Inés.
- ¡Eso! Inés… como se nota que eras el empolloncillo… - me decía ella. Si, unas de mis “etiquetas” en la clase era empollón. Y lo único que hacia era atender en clase y sacar una media de un 6.
- Si, y bien que tu eras la chulilla de la clase. – le dije yo.
- ¡Oí! ¡Que el nene se ha rebotado! Pues bien que os gustaba a todos…
- ¿Quién te ha dicho eso?
- ¡Vamos, Antonio! Se notaba… nada mas entrar por la puerta de la clase, os quedabais boquiabiertos.
- Lo dirás por los demás… - le dije yo levantando nuevamente el periódico.
- ¡Ehh! Préstame atención… - me decía ella acercándose cada vez mas y quitándome el periódico de mi vista.
- ¡Rubia! – decía el camarero.
- Te llama… - le decía a ella, mientras nuevamente subía el periódico para seguir leyendo.
- ¡Rubia del periódico! ¿Es tuyo el completo? – baje despacio el periódico, asomando mis ojos acompañados con mis gafas y mirando al camarero. Virginia se empezó a reír.

Tras pasar ese mal rato y Virginia riéndose, decidí comerme el bocadillo en la barra, junto a ella. Nos pusimos a hablar de todo: antiguos profesores, antiguos alumnos, los rumores que de ella andaban en el instituto, mi poca fama en el instituto, sus ligues, mi ningún ligue…

Se hicieron las una de la madrugada. Y ella tenía que irse a trabajar. Trabajaba de camarera en un famoso local de la ciudad, a pocos kilómetros de aquí. Antes de despedirse, me dio una tarjeta donde ponía el nombre y la dirección del local. Tras la tarjeta me apuntó su número de móvil. Me dio un beso en la mejilla y me dijo un “Adiós” en suspiro.

Volví al piso, y allí me senté a ver una película. No quise darle al botón del “Play”. Me quedé pensando en esta noche y en que, durante un par de horas, encaje en esta estupida ciudad, o más bien en una pieza que pertenece a este puzzle que no es el mío. Es raro.



Bajaba todos los días a la bocatería a ver si me la cruzaba. Pero nunca coincidíamos. Aunque tuviera su móvil detrás de una tarjeta, pero quería seguir perteneciendo a este puzzle que sé que, en el momento que actué, se destrozará.

Era jueves y el viernes me lo quise pillar libre. La fiebre “Virginia” se me pasó y nuevamente me senté en el sofá dispuesto a ver una película que un amigo me aconsejó: Olvídate de mí, de Jim Carrey. Tras darle al Play y llevar la película un par de minutos, me encontré la tarjeta de Virginia como posavasos debajo de un vaso de whisky que me tomé hace un par de días.

Tenía un círculo marcado mojado causado por el apoyo del vaso y que borraba parte de la tinta del número de teléfono, pero aun se podía ver.

Esto me hizo volver a darle vueltas a todo aquello que pasó en esa noche: no paso nada, pero es esa sensación que te queda de que algo había en el ambiente, algo que te cosquilleaba el estomago y que no deseabas por nada del mundo que pasarán dos horas antes de irse a su trabajo.

Finalmente me decidí: me vestí rápidamente, me peiné y me fui al garito donde ella trabajaba. No estaba muy acostumbrado a conducir de noche, ya que apenas salía de noche, ni siquiera por una urgencia.

Eran las una de la madrugada y estaba lleno. Y ahí estaba yo: con el cuello como el de una jirafa, subiendo la mirada al máximo y buscándola. Finalmente, muy a lo lejos, sobretodo por la gente que tenia que apartar, estaba ella, tan guapa como siempre. Y su canalillo.

Tras diez minutos haciéndome hueco entre la gente conseguí llegar a la barra. Me puse delante de ella, pero de las prisas que llevaba sirviendo copas y cobrando, no se dio cuenta. Al alzar la cabeza para dirigirse a mí, y antes de preguntar:

- Dime… ¿Antonio?... Pensaba que te habías olvidado de mí.
- Creo que mo tenia que haber venido… estas trabajando y…
- No, para nada. Quédate aquí… me gusta que hayas venido…

Le pedí un whisky solo y me quedé allí, apoyado en la barra y observándola. A veces tenia que apartar la vista ya que no quería parecer el típico salido que se queda embobado con las camareras porque no piílla con las demás chicas…

- Voy a recoger copas… no te vayas, ¿eh? – me decía ella mientras pasaba por mi lado y se perdía entre la aglomeración de los jóvenes.

Durante un cuarto de hora no la volví a ver y ya la estaba echando de menos. Me volví hacia la barra y me quedé mirando el primer televisor plasma que veía, donde echaban videos clips de las canciones más comerciales que había en ese momento.

Ella volvió, sin darme cuenta y se me acerco al oído susurrándome:

-Bésame.

Giré su cabeza hacia ella y le di un beso pequeño, suave, corto, pero con gran intensidad. No queríamos despegarnos en ningún momento, pero ella trabajaba y fue quien cortó el beso.

Se fue detrás de la barra y siguió con su trabajo. Me miraba y yo la miraba.

Me quedé hasta las 7, cuando empezó a vaciarse el local. Ella habló con su jefe y le dejó irse antes. Cogió su bolso del ropero y me cogió de la mano para irnos corriendo.

Allí, en el primer portal que encontramos, nos metimos y nos pusimos a besarnos de forma pasional.

Amanecía. Finalmente nos dirigíamos al aparcamiento subterráneo donde teníamos los coches. Allí quedamos en mi casa para vernos ahora, una vez que llegaremos.

Cada uno fuimos a por nuestro lado pero en 20 minutos nos veíamos en el portal de mi casa.

Salí de la ciudad y tras desaparecer los edificios el sol me escandilaba de frente. Apenas podía ver la carretera. Tomé una curva como recta y me estrellé contra el quitamiedos. Iba a 90 km por hora y el quitamiedos no aguantó esa velocidad. Acabé cayendo al mar, ahogado. Muerto en el acto. Pero contento.




“La vida es como una obra de teatro. Cada uno de los que estamos sobre el escenario, tenemos un papel, un rol, y de ahí no podemos salir. Cada uno estamos hechos para cumplir dichos roles. Y si no lo cumplimos, destrozamos la obra.”



martes, 3 de noviembre de 2009

Las Cataratas de Iguazú (Argentina - Brasil)





Este destino solo se puede definir de una forma: Increible.

viernes, 23 de octubre de 2009

(500) días juntos

Dirigida por Marc Webb.

Género: Comedía romántica.

Banda sonora: VV. AA

Año de estreno en España: 28 de octubre

Reparto: Joseph Gordon- Levitt, Zooey Deschanel, Geoffrey Arend, Chloe Grace Moretz, Matthew Gray Gubler,Clark Gregg,Patricia Belcher, Rachel Boston,Minka Kelly, Charles Walker (Fuente: Filmaffinity).

Sipnosis y crítica: (500) días juntos no es la típica película romántica... o tal vez si... no sé, la verdad que muchas películas románticas no he visto. Pero de las que he visto, esta es las que más me ha gustado.

Summer (Zooey Deschanel... adoro esta mujer...) es una chica que se traslada a la ciudad de Washington a trabajar, en busca de grandes emociones y aventuras. Y por ello, que mejor emoción que trabajar en una empresa que se dedica a hacer tarjetas de felicitaciones. Allí conoce a Tom (Joseph Gordon-Levitt... que me recuerda muchísimo al desaparecido Heath Ledger) y este se enamora de ella (lógicamente ¡¿Quien no, por favor?!).

Pero aquí los papeles típicos de los personajes de las películas románticas cambia. Ella, como las chicas de hoy en día, no busca nada serio, si no aventura y pasárselo bien. El no, busca algo formal y con quien realmente estar, si hace falta, toda su vida. Aunque ella, muy a pesar suyo, solo se ven como amigos, pero el no lo llega a entender: unos amigos no se besan, no se cogen de la mano y ni siquiera mantienen sexo. Aunque ella nota que él esta completamente enamorado, ella no. Simplemente lo esta conociendo... como amigo.

La película en si no es lineal, no es: se conocen, se enamoran, salen juntos, se besan, mantienen sexo, se pelean y adiós. Si no que te cuentan en saltos las partes más relevantes de su relación, a través del número de días que están juntos.

Aparte de todo el argumento refleja muy bien el escenario actual de las relaciones que los jóvenes mantenemos, por lo que te hace sentirte muy identificado tanto con Tom (en mi caso) como con Summer.

También el director, Marc Webb (su primer largometraje), acierta con tres personajes secundarios: el amigo y compañero de curro, la hermana menor como consejera amorosa y la voz en off. En esta película aparece el actor Matthew Gray Gubler, otro amigo de Tom, que nos tiene poco acostumbrado a hacer de golfo, algo que en la serie de televisión Mentes Criminales no refleja precisamente.

La banda sonora impecable y los actores interpretan tan bien y tan reales que parecen que la historia es real (bueno, habrá historias iguales a esta todos los días en todas las partes del mundo...), incluso, en ocasiones, se te pasa por la cabeza esa frase: "Eso me pasó a mí" o "Te entiendo, Tom". Es decir, llegas a identificarte, a empatizar y a solidarizarte con alguno de los personajes, algo que en muy películas románticas (o cualquier tipo de género) consigue.

De 0 a 10 le doy un 10, así de claro. Creo que mi calificación se justifica muy bien con todo lo que anterior he descrito. Y no hay nada que consiga bajarle la notaza.

lunes, 24 de agosto de 2009

Enemigos públicos (2009)

Dirigida por Michael Mann.

Género: Thriller, Gangsters

Banda Sonora por Elliot Goldenthal.

Año de estreno en España: 14.08.2009

Reparto: Johnny Deep, Christian Bale, Marion Cotillard, Channing Tatum, Giovanni Ribisi, Billy Crudup, Stephen Dorff, James Russo, David Wenham...

Sipnosis: narra la historia de Melvin Purvis (Christian Bale), el agente del FBI que en la América de los años treinta lideró la búsqueda del legendario atracador de bancos John Dillinger (Johnny Depp) y su banda. (Fuente: Filmaffinity)


Crítica: Sólo una palabra define esta película: Maravillosa. Como Jhonny Deep (siempre echo un crack para encarnar personajes curiosos) consigue transmitirnos la personalidad de este ladrón de bancos de Chicago. A la vez que, la maravillosa y guapísima Marion Cotillard enamora con ese personaje de la capas bajas de la sociedad de los años 30, tristona, hasta que llega el caballeroso y casanova John Dillinger que se encabezona en conseguir a la chica, que en un principio lo considera un fantasma.

A parte de los personajes, que ambos me han gustado, algo menos el personaje de Christian Bale, ya que, personalmente, siempre me han atraído los personajes malos, ese personaje que siempre hemos querido parecernos a él; los enfoques que hace el director, Michael Mann, consigue mas realismo que otros no consigue. Mucha gente apenas esto le presta importancia, pero es quizás una de las cosas mas importantes del cine (es una pena que no exista Oscars para los cámaras, que son los que realmente nos transmiten el ambiente de la película). En ocasiones enfocan a la ciudad, a la vista del personaje, la reacción en primera persona, el momento en el que sale corriendo… todo eso, acostumbrados a cámaras mas “quietas” y sin personalidad, consigue meterme en el papel de John Dillinger ( o el agente Purvis, cada uno como prefiera).

La ciudad perfectamente decorada en esos tiempos, coches de época, la vestimenta de los personajes, las armas…

Banda sonora espectacular. Nunca había escuchado una banda sonora dirigida por Elliot Goldenthal (también ha dirigido otras BSO’s como la de Heat, Batman y Robin y Entrevista con un vampiro), pero realmente me ha encantado. Y también las canciones compuestas por el grupo Otis Taylor, utilizando siempre un instrumento poco conocido personalmente: el Banjo.

Es curioso como le he puesto un 9 a pesar de lo mucho que me gusta la película, pero, no se, hay algo que no me hace ponerle un 10… quizás con el tiempo madure y me guste más…

Aquí os dejo su canción más conocida de la BSO y algunas imagenes:





jueves, 16 de julio de 2009

Manolo y Lucas (Cita Erronea I)

Nombre: Manolo
Edad: 26 años

¡Un crack! ¡Así me definen! ¡UN PUTO CRACK! ¿Te he enseñado mis bíceps? ¡Mira, mira! ¡¡Tomaaaa!! ¡¡La ancla de Popeye!! ¡Jajajaja!

Nombre: Lucas
Edad: 25 años

Mi madre… si, si… yo lo digo abiertamente: Mi madre me ha obligado a que venga. Dice que me vaya echando novia que 25 años y viviendo con ellos…

Lugar de la cita: Bar de Tapas Corazón del Poniente
Hora: 22.00

M: ¡Ole que curvas! ¡Y yo son frenos! ¡¡Guapa! ¡¿Quién te pillara?!... Madre mía, ¿Cuándo llegará mi cita? ¡Ya se! ¡Me ha visto con estos músculos y se ha asustao!
L: Per…per… perdona… Creo que ha habido una confusión… Yo había quedado con Silvia… y tu de Silvia…

Manolo: ¡Me cago en el Luisma! ¡¡Ya me ha engañado!! ¡¡¡Que no quiero citas gays!!! ¡¡¡QUE NO SOY GAY!!!

L: Digo que será una confusión…
M: ¡Va! No te preocupes… Vamos a tomarnos unas tapillas y hablamos… ¡Tío! ¡¡Una quedada de colegas!!
L: Pero si no me conoces de ná…
M: ¿Cómo te llamas?
L: Lucas
M: ¡Pues ala! ¡Ya te conozco!

Lucas: Hombre, me esperaba a Silvia, la chica que me enseñasteis por el catalogo… pero bueno… si luego me lo recompensáis… Además ¡Qué coño! Quedar con un tío no viene nada mal…

Lugar de la cita: Discoteca Bajo El Cerezo
Hora: 01.15

M: Tío, te voy a decir una cosa: me lo estoy pasando de puta madre esta noche… ¡Y sin tías! ¿Te he enseñado mis músculos?
L: Me lo has enseñado, por lo menos, 6 veces… Y me alegro que te lo estés pasando tan bien… la verdad que, cuando me he dado cuenta de se habían equivocado, y habíamos quedado dos tíos, he pensado: ¡Madre mía! ¡La que me toca esta noche! Pero la verdad que estoy divirtiéndome, si…
M: ¡Joder, tron! ¡Me vas a emocionar! ¡¡Vamos a darnos un saludo de pecho!!

Lucas: La verdad que si, que me lo estaba pasando muy bien con él… además, con lo cerrado que soy, me abrí un montón…
Manolo: ¡Lucas es mi tron! De verdad, no he conocido tío más buena gente en mi vida… ¡Ni el Luisma le gana! ¡Joder! ¡¿Y bailar?!... Como el culo…


M: ¡Mira, mira esas pibis! Tirale, socio… ¿No ves como te están mirando?
L: Va, tío, paso…
M: Tío, que te ha chequeado de los pies a la cabeza…
L: Va, tío, que no…
M: Vamos, Lucas, ¡Que tienes que ser un puto león en la cama!

Lucas: Un león…

L: Soy… virgen, Manolo, soy virgen.

Manolo: ¡Ostia bendita! ¿Pero eso existe de verdad?

M: ¡Socio! ¿Pero como puede ser eso? ¡Pero si te he visto como mirabas a la rubia de la barra y parecías que te la comías con la mirada!
L: Si ahí esta la cosa… que necesito…
M: ¿Y nunca has…?
L: Nunca, ¿Qué?
M: Nunca…
L: Nunca… ¿Qué? ¡Explícate, Manolo!
M: ¡¡Coño!! ¡¡Con putas!!
L: No, nunca…

Manolo: ¡Este no ha conocido la marcha de Manolo! ¡¡Este va a follar más que un conejo de campo en toda su vida!!

L: Mis padres siempre me han mantenido en un ambiente muy protector y conservadurismo y nunca me ha dejado salir con chicas y con chisco fuera del círculo de la familia… Una vez se me puso mi prima enfrente con el culo en pompa y…
M: ¡¿Y que?! Digo yo que le diste aunque fuera una palmada en el culo…
L: Que va, le vi. asomar el tanga por encima del pantalón y me tape los ojos…

Manolo: Este Lucas hay que darle marcha para que recupere todos los años perdidos…

M: Mira… ¿Lo ves? Grande, ¿eh?
L: Si, bueno, si…

Lucas: ¡Se empeñó que le viera su… cosilla…!

M: ¡Años de gimnasio! ¡Pesa arriba, pesa abajo! ¡Y claro, si los brazos crecen... lo otro también! ¡¡Jajaja!! A ver, enséñame el tuyo…
L: A mi es que me da cosilla…
M: ¡Déjate de tonterías! ¡¡Enséñamela!!

Lucas: Se la tuve que enseñar…

L: ¿Manolo? ¡¿Manolo?! ¿Te pasa algo? ¡Por favor, una silla que se desmaya!

Manolo: Años perdidos…

M: ¿Y dices que nunca has pisado un gimnasio? ¿Y que siempre sacabas un 5 en educación física?

Manolo: ¡¡Un trabuco de 25 centímetros de largo por lo menos!! ¡¿Y de grosor?! Madre mía…
Lucas: ¿Tan pequeña la tengo? Míramela a ver…

L: ¿Estas mejor, Manolo?
M: Si me traes un JB con Coca – Cola estaría de lujo… Que te iba a decir… ¿Sabes lo que posees?
L: No lo se, lo tengo en la Caja Rural y es mi madre la que lleva la cuenta…
M: ¡Digo entre las piernas, zoquete!
L: ¡Ahh! Hombre, anda en la media… ¿no?

Manolo: Lo que yo digo… El destino estaba hecho para que este chico le enseñara la vida nocturna…

M: Bien, vamos a ver… ¿Ves esa rubia? ¡Pues acércate y baila con ella!
L: Hombre, yo soy mas de pasodobles que del reggaeton…
M: ¡Nada! Acercarte, habla con ella y pega un par de pasos con ella...
L: Bueno, te haré caso…

Manolo: Siempre quise actuar como un hermano mayor… lo que pasa que nunca tuve un hermano pequeño…

M: ¿Qué, que te ha dicho?
L: Hemos empezado a hablar, a conocernos, a bailar... ¿Sabes que esta en la misma parroquia a la que yo voy?
M: ¡Va, va! ¡¡No nos desviemos, Lucas!!
L: Pues eso… y que me ha invitado a que vaya a su casa después de unas copas…
M: ¡¡Tomas ahí ese Lucas!!

Manolo: Creo que me voy a emocionar, sinceramente…
Lucas: Cuando le diga al cura que se esta “despingolando” esta chica, veras como la echa…

M: Dile que me presente a alguna amiga o algo, no se…
L: Venga, se lo voy a comentar y si te hago una señal te vienes…
M: ¡Bien! ¡¡Esta noche mojamos, Lucas!! ¡¡Mojamos!!... Que no me estoy ilusionando, ¿eh? Que yo estoy ya harto de irme todos los días…

Manolo: ¡¡Ehh!! No os creáis que yo… Todos los días pim, pam, pim, pam…
Lucas: Si, al final tenia una amiga que nos la presentó… esta muy bien. ¡Vamos! A Manolo le gustó bastante y se puso a hablar con ella…
Manolo: Bueno, pillamos una… Los cuatros con una cogorza… copa tras copa, venga, y venga, sin parar, ya fuera cerveza, que whisky, que ginebra, tequila…
Lucas: Si, luego nos fuimos a la casa de ellas, que eran compañeras de piso y decían que les iba los “jueguecitos”…
Manolo: ¿Jueguecitos?.. Ummm… Jueguecitos… Al día siguiente…

M: Buenos días, cariño… ¿Qué tal esta noche? ¡Uy! Que carilla tiene… Que… que… que carilla tienes tan… pinchante… Me cago en la…
L: ¡¡¡¡MANOLO!!!!
M: ¡¡¡¡LUCAS!!!!
L: Ave Maria Purísima…
M: ¡¡ ¿Pero que mierda ha pasado?!! ¡Ay tronco, ay tronco! ¡Veras si no, que tu y yo…!
L: Hombre, el culo lo siento rarillo…
M: ¡¡Ostias, igual que yo!!
L y M: ¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOO!!!!!!!

Lucas: Así quedo la cosa, al final el y yo fuimos los que nos iban los jueguecitos…
Manolo: Tronco, como le deis mi numero de teléfono a este chaval os corto las manos, ¿clarito? Madre mía, cuando las chonis de mi barrio se enteren ya pierdo todo el prestigio que me he ganado durante años…Ahora cuando vaya al gimnasio y se me caiga el jabón, ¿Qué?
Lucas: Hombre, ya hemos quedado el martes que viene en mi casa… Me ha dicho que me llevara esto… como se llama… ¡Vaselina!
Manolo: ¿Qué Lucas va diciendo eso de mí? ¡¡Por favor!!
Lucas: Yo lo reconozco: al principio te sientes mal, pero luego te gusta.
Manolo: ¡Vamos! ¡Yo de maricon nada!... ¿Perdón?... ¿El bote de vaselina que tengo en esta bolsa? ¡Pero quien te manda a ti a hurgar en mis cosas!

lunes, 29 de junio de 2009

Lovaina (Bélgica) - La conversación -


- Pues esta “bonica” la iglesia esta, si… me ha gustado, me ha gustado, si señor… - decia un chico llamado Juanfra.
- Bueno, ¿y el ayuntamiento? Más raro que todo, tio – decia su fiel amigo y compañero de viajes, Santy.
- Si, la verdad que la ciudad, para ser poco conocida esta… ¡¡¡Ueeeeeee!!! ¡¿Qué es esto?!
- ¡¿Una mosca pichá en un palo?!... Increíble…
- ¡Madre mia!... Una mosca pinchá en un palo… - decía Juanfra.
- Guapísimo, tío…
- Mira que he visto cosas: La Estatua de la Libertad, el Central Park, el foso donde estaban Las Torres Gemelas… -
- Y yo el Maneken Pis… - decía Santy todo convencido.
- Tío… el Maneken Pis es un niño meando…
- ¿Y que tío? ¡Pero esta guapo! ¡Yo siempre quise ser un niño que me pasara todo el santo día meando en una fuente y la gente viera mi “peazo” rab…!
- ¡Venga, va! Esto supera con creces todo lo que he visto…
- ¿Hasta la rubia que nos hemos encontrado en el tren?
- ¡¿Qué rubia?! ¡¡Esto es una rubia!!
- Tío… ¿no estas cayendo que este puede ser el mejor monumento de todos nuestros viajes?
- Esto cayendo, Santy, estoy cayendo… ¿Dónde dices que vamos mañana?
- A Brujas – respondía Santy.
- Yo no voy, volvemos… o nos quedamos a dormir bajo la mosca…
- Tío… nos vamos a partir el cuello viendo esto…
- ¡Que se me rompa!
- ¡Chicos, una casa se esta quemando y están los bomberos rescatando a los que viven! – decía una chica que iba con ellos también de viaje.
- ¡¡Y tu te estas perdiendo el monumento mas importante de todo el mundo!!
- Tío… el alcalde de esta ciudad ha tenido mas huevos que el de Roquetas… ¡¡Que haga el de Roquetas un monumento como este, joder!!
- Que va, esto es insuperable… No es como tu alcalde, que intenta imitar un patio de los leones en pleno boulevard…
- Ese es tonto… Bueno, ¿nos vamos?
- Tío, llevamos aquí dos horas… muy poco ante tal cosa…
- Ya, pero es que como sigamos así no cogemos el ultimo tren a Hasselt…
- Cierto, vámonos – decía Juanfra despidiéndose del mismo con un beso al aire. – Siempre te llevaré en mi corazón – decía golpeándose el lado derecho de su pecho.
- Toma, un pañuelo…
- Tío, promete que volvemos… ¡¡Prométemelo!! – decia Juanfra secandose las lagrimas con dicho pañuelo.
- Te lo prometo, pero antes…
- Salt? – decia la dependienta de un quiosco de Conos de patatas fritas.
- Tartar – decia Santy. De fondo, en esta conversación, se escucha la canción adjunta, mientras la cámara se aleja y se contempla toda la ciudad desde el cielo.
- Salt?
- Tartar
- Salt?



domingo, 28 de junio de 2009

sábado, 27 de junio de 2009

La maquina de escribir

Ahí estaba yo, sentando enfrente de mi escritorio, con la vieja maquina de escribir que me regaló mi abuelo, para deshacerse de viejas cosas que ya no utilizaba. Él sabia que me llamaba la atención esa maquina de escribir. De pequeño, cuando pasaba por la puerta de su habitación, me quedaba mirándole, él de espaldas, escribiendo insistentemente, con su pipa, con su camiseta de tirantas blanca interior, y ese humo que le rodeaba todo el ambiente. Cuando el notaba mi presencia, me decía:

- ¿Qué haces, hijo?
- Escuchando el ruidito de la maquina…
- ¿Te gusta? Mira, ven – me decía mi abuelo, con su peculiar bigote. Entonces, me cogía de los brazos, y me subía a su pierna, donde me quedaba sentado mientras el seguía escribiendo. Yo, con esa edad, aun no sabia leer, pero solo con estar al lado de mi abuelo y escuchando ese ruidito del tecleo de la maquina, era el mas feliz del mundo.

Y ahora soy yo el que esta en un escritorio, sentando, fumándome un cigarro, con mi cenicero al lado, todo lleno de cenizas, y escribiendo en la maquina de escribir. Solo falta que un niño, pequeño, con un jersey de un coche echo por su abuela y con cara de curiosidad por ver que hago, se suba en mis piernas.

Son las una de la madrugada y me levanto para ir al frigorífico a cogerme una lata de Coca – Cola. En el momento que paso por la mesa que tengo enfrente del mismo frigorífico, veo de reojo el móvil sonar, en silencio, pero con la pantalla parpadeando. Cesar me esta llamando… seguro que será para salir, pero hoy es lo que menos me apetece…

Al abrir el frigorífico, las tripas empiezan a sonarme. Necesitan que les eche algo, ya que desde el mediodía no han comido nada. En el frigorífico no tengo nada, por lo que tengo que bajar al supermercado de las 24 horas que han abierto recientemente en la ciudad. Cojo los cinco euros que tenia en el mueble de la entrada y bajo a la calle.

Ando unos cinco minutos para llegar al supermercado mas caro de la ciudad. Entro y miro en la zona de congelados alguna pizza o algo de comida rápida para llevar. Lasaña, pizzas de nosecuantos sabores y marcas, roscas, pollos directos para meterlos en el microondas… No hay nada que me llame la atención. Finalmente me cojo la lasaña congelada, simplemente para conformar a mi estomago rugiente.

Llegué a la caja y allí estaba la dependienta, la típica dependienta: poco habladora, gordita, con el uniforme típico de esta cadena de supermercados abiertos las 24 horas, mascando un chicle sin tener ya nada de sabor y sin peinar. La verdad que a la pobre no puedo juzgarla, ya que las vestimentas que llevaba podía hacerme la competencia perfectamente: el pelo como un estropajo echo por la gomina ya seca desde hace dos días, una barba de no haberme afeitado desde hace tres días, mi camiseta de Superlopez manchada de Coca – Cola, mis pantalones vaqueros desgastados de tanto lavarlos y los tenis comidos de mierda.

Mientras me echaba las cosas en una bolsa que previamente tuve que pagar por diez céntimos, a lo lejos vi, mirando la zona de congelados, a una chica… Era Lucia.

Lucia es una antigua amiga mía, que venia mucho a la casa de mi abuelo cuando éramos pequeños. Coincidimos en el colegio varios años hasta que cada uno nos echamos otros amigos, ninguno en común, y nos fuimos separando.

Era lo típico a esa edad: “¡David le gusta Lucia!, ¡David le gusta Lucia!”, nos decían los compañeros de clase. Tenían sus motivos para decirlo: en las excursiones siempre iba tras ella, nos cogiamos de la mano, jugábamos juntos y nunca nos separamos. Es mas, ella me dio el primero beso, con solo 5 años, hasta que vino la profesora y me pego un bofetón que nada mas recordarlo, aun me duele.

Decidí esperarla en la entrada del súper, mientras ella hacia la compra y pasaba por caja. No se dio cuenta de mi presencia allí, pero veía cada gesto que hacia. Había crecido, tendría la misma edad que yo, unos 22 años, pero ella mejoró muchísimo con los años. A eso de los 13 años se puso gordita. La veía por el patio y todos les decían “Lucia la Gorda”, cuando había mas de una Lucia en el colegio. Pero a los 17 años, me llegaron a los oídos que había dejado muchos kilos y se había quedado como una modelo: guapísima de cara, bien arreglada, igual de alta que yo, una cabellera morena que le recorría toda la espalda hasta llegar a la cintura… pero a pesar de su físico, no llegaba a llamar la atención.

Cuando terminó pasar por la caja, me vio. Se quedó mirándome, pensando, seguro que por su mente pasaba cientos de chicos que había conocido a ver si encajaba alguno conmigo, hasta que…

- Te conozco de algo, pero no se de qué.
- Si, me conoces, pero hemos cambiado mucho…
- …
- ¿Recuerdas de pequeña llegar a una casa de una planta, la puerta siempre abierta, subir corriendo las escaleras mientras sonaba de fondo el tecleo de una maquina de escribir, un chico con un jersey verde con un coche dibujado sentado enfrente de un señor? – dije yo para jugar con sus recuerdos. En ese momento fue como vio que su cara se iba transformando hasta que…
- ¿David? ¿Eres tú, David?
- Si, así me pusieron mis abuelos de nombre. – dije yo. Se me olvido comentaros que nunca tuve padres, o más bien nunca los conocí. Murieron en un accidente de tráfico cuando mi madre estaba embarazada de mi. Solo pudieron salvarme a mí.
- ¡Dios mío! ¡Que cambiado estas! – decía mientras dejaba las bolsas en el suelo y me acariciaba la cara.
- Tu si que estas guapa…
- La gente me contaron cosas de ti… que habías desaparecido, otros que habías decidido vivir otra vida fuera de España tras la muerte de tus abuelos…
- La gente habla de más… Me fui un tiempo a Bélgica tras la muerte de ellos pero al año volví. Y aquí sigo, en la misma ciudad donde nacimos. ¿Tu que tal?
- No mucho… me diplome en periodismo, conocí a Oscar y me casé con el hace unos meses. Quise invitarte a la boda, pero como me dijeron…
- ¡Va! No te preocupes… no habría ido, sinceramente. ¿Quieres que nos tomemos algo en un bar que hay aquí cerca? Si no tienes ningún compromiso, claro…
- Vale. ¡Total! Me espera llegar a casa y estar sola. Oscar esta de corresponsal en Bagdad estas dos semanas.
Llegamos al bar y pedimos un par de cervezas negras. Allí nos pusimos a hablar, a contarnos todo lo que hicimos en estos últimos años, nuestras experiencias, nuestros logros, nuestros fracasos… Me llegó a confesar que incluso intento buscarme a través de paginas de contacto en Internet, ya que quería saber cosas de mi, y nunca encontró nada. Solo encontró un artículo de periódico acerca de mi desaparición, algo que en parte fue verdad, y parte mentira.

Nos hicieron las tantas de la noche, cerca de las 6. Finalmente salimos del bar, aun con nuestras bolsas de la compra y en la misma puerta diciéndonos donde vivíamos cada uno. No vivíamos muy lejos, mas o menos a unas 5 manzanas, pero nunca habíamos coincidido en ningún lado.

- Bueno, me voy, aunque el deber no me llama… - decía ella.
- Yo creo que, a estas horas, ya no me acostaré. Seguiré haciendo mis faenillas…
- Me ha gustado esta noche, David. No se… volver a recordar viejos tiempos, vernos las caras y saber que, a pesar de que ha pasado mucho tiempo, nos seguimos llevando tan bien como el primer día…
- Si, la verdad que es una alegría. Y eso que no nos ha hecho falta el Tuenti ¡Jajaja!
- ¡Jajaja! – se reía ella.- Me he reído mucho esta noche… - En ese momento, ambos nos quedamos callados. No queríamos despedirnos, pero el no deber nos llamaba, y teníamos que ir cada uno por nuestro camino.

En ese momento, ella soltó las bolsas al suelo y se acercó a mí… También decidí soltar las bolsas y cogerla de la cintura a medida que nuestras caras se iban acercando. Nos quedamos durante unos instantes con la punta de la nariz, junta, sin apenas rozar aun nuestros labios, simplemente mirándonos, cogidos por nuestras cinturas… Parecía que todo retrocedía en el tiempo… Era como si estuviéramos en Castala y allí, entre dos pinos que había juntos, y sin que nadie nos viera, estábamos los dos dándonos ese pequeño beso de 5 años…

Corriendo fuimos a mi casa. Abrí la puerta, no daba con las llaves de las prisas que tenia. Finalmente las encontré, abrí, la deje pasar y cerré. En ese momento, apoyados en la puerta principal, nos besamos. Era como si todos los besos que recibimos durantes nuestras vidas no fueran tan auténticos como este. Era pasión lo que estábamos viviendo, algo que queríamos los dos, pero por las circunstancias nunca pudimos.

Durante el beso pasional, fuimos llevándonos uno al otro al salón, cogidos, sin soltar nuestros labios, quitándonos la ropa, y dejando caer nuestros cuerpos a mi sofá blanco.

De mientras, en mi cerebro sonaba una canción de la infancia… una canción instrumental que ponían en la radio cuando mi abuelo escribía… pequeña pero bonita…

Seguíamos besándonos, prácticamente desnudos… nuestros besos recorrían todo nuestro cuerpo: labios, frente, cara, oreja, pecho, ombligo, brazos, espalda…

Mientras nos besábamos, por mi cerebro se pasaban pequeños flashes que los llegaba a ver casi real, parecía que estaba viviendo dos momentos diferentes:

Veía a ella como me besaba el pecho desnudo, mientras la música instrumental sonaba de fondo, los dos nos excitábamos y llegábamos al autentico amor… de repente ella desaparecía y aparecía yo, tumbado en el sofá, con la tele encendida, pero sin verla, solo mirando al techo del salón.

Nuevamente volvía la imagen de mi y Lucia practicando el sexo, besándonos y queriéndonos como nunca nos habíamos querido, siempre la música de mi abuelo sonando de fondo. Todo en oscuridad…

De repente, nuevamente volvía la imagen de mí, tumbado en el sofá, con unos pantalones cortos y sin camiseta, nada mas mirando el techo... Y esos pequeños cambios de cámara en la televisión se veía reflejado en el techo con diferentes colores…

Decidí, dentro de este flash que tenia de yo solo a la vez que practicaba el amor con ella, mirar la tele, ver que ocurría y justo cuando giro la cabeza:

- Esta es la historia de tu vida inventada – decía Carolina a mi oído.
- ¡Noooo! – dije gritando a la vez que le daba giros bruscos a mi cabeza. De repente me desperté en el comedor, tumbado, sin Lucia… solo yo, con la tele encendida y el mando sobre mi pecho. Gire la cabeza para nuevamente mirar la tele y solo vi un programa que estaban echando de cotilleos.

Eran las 3 de la madrugada en el suelo tenia la Coca – Cola que cogi cuando fui al frigorífico, volcada y todo el liquido sobre el suelo, una mezcla que se hizo junto con las cenizas de mis cigarros.

Me senté en sofá para recapacitar todo lo que había pasado, con la cabeza apoyado en mis piernas, pensando, rascándome la cabeza… ¿Fue real o producto de mi imaginación? ¿Realmente vi a Lucia? ¿Y Carolina?

Cuando me puse derecho, y mire a la tele:

- Te ha molado follarte a tu amiga Lucia, ¿eh?

Era otra vez Carolina, un antiguo amor. Estaba padeciendo un problema mental: veía a ella en todos los lugares y ella… estaba muerta.



sábado, 23 de mayo de 2009

Dragon Ball Evolution

Pa’que nos vamos a engañar… es mas mala que el cura que llevó la procesión por la vía del tren… No tiene otra definición.

La verdad que cuando me dijeron: “¿Vamos a ver DragonBall al cine?”. Yo les dije: “¿Me voy a gastar 5 euros en eso? No, la vemos pirata”. Si, me confieso públicamente aquí: la vi pirata ¿Qué pasa? Seguro que todos vosotros, o la mayoría, la ha visto en su casa antes que saliera en DVD. Así que no pongáis cara de sorprendidos.

Finalmente, un colega mío la consiguió y la vimos en casa. Era gracioso como se escuchaba las voces de la gente riéndose de la película y algunos levantándose para irse.

Cuando terminó la película le dije a mi colega: “Macho… ¿Quemamos el CD? ¡Eso no merece estar vivo!”

Si, tras mi pequeña historia de “cómo conseguí ver Dragon Ball Evolution” deciros que para aquellos que, simplemente, sin necesidad de ser aficionados, ni tener muñequitos de Goku, Vegeta o Bubú en la estantería, hemos seguido toda la saga de Bola de Dragon esto es un insulto a nuestra infancia (o para aquellos que no eran tan pequeños). El director o mas bien la 20th Century Fox, que es una experta en hacer pedazos (por no decir otra cosa) algunas películas, antiguas sagas, películas reliquias o series de TV míticas, convertirlas en sagas (que últimamente vas a al cine, y parece que todas las películas se van a convertir en una serie – en un futuro no muy lejano no me extrañaría ir al cine todos los miércoles porque estas siguiendo una saga-serie formado por 25 partes); no se quienes son ellos para coger lo primero que pille y convertirla en un taquillazo para ellos llevarse una pasta a cambio de la desilusiones (en este caso) de nosotros.

Sé que íbamos avisados, que cuando veíamos las fotos del rodaje meses antes de estrenarse la película, nada bueno nos esperaba. Pero por eso mismo, viendo lo que nos esperaba, no entiendo como la gente le ha regalado a esta gentuza los 22.063.836 dólares de recaudación que ahora mismo lleva. Vamos, ni siquiera se merecía que la viéramos en pirata.


He aquí algunas frases sarcásticas que pueden revelar parte de la película:

- Yamcha me suena de de haberle visto en alguna película aparte de esta...¡Ahh, claro! En "A Todo Gas 3" tuneando algún coche, seguro...
- ¿Donde se ha dejado el Maestro Roshi en caparazón de tortuga? Si, una película con actores de carne y hueso suena algo ridículo, pero si hacemos las cosas, ¡las hacemos bien!
- ¿Un Goku yanqui? Vamos a ver, si todos, o casi todos los compañeros de la serie son japoneses, ¿Por qué el protagonista tiene que ser yanqui? La manía de estos americanos de ser los protagonistas en todo, dios...
- Una pregunta que tengo... respecto a las chicas de la serie, ¿De que van? ¿A ver cual de ellas enseñan más los pechos?
- ¿Chichi con los chicos populares del instituto? Espera que me ria...
- ¿Ozaru esclavo de Piccolo? Por favor, no me hagáis reír más, en serio...
- A mí que me expliquen quien es el negro que aparece en una parte de la película... Vale, puede que me haya saltado algún capitulo que otro de los dibujos, ¡Pero que me lo expliquen!
- Bueno... y si en una peli yanqui no se enseña el típico buga americano, estamos perdidos. ¿Qué no sale en la serie de dibujos o en los cómics? ¿Y que? ¡El coche hay que meterlo!
- Eso si, se esmeraron con el pedazo de Ozaru, la leche...

En lo único que le doy la razón a la película son: la forma de ser del Maestro Roshi (sus revistas de chicas, lo pervertido que es...), el Goku glotón y las Bolas de Dragón, que hay que decir que están guapas el efecto que les han dado (supongo que en eso se habrán gastado todo el presupuesto de la película).

sábado, 9 de mayo de 2009

Forever Young

Creo que, solo con el titulo, ya lo dice todo...

viernes, 8 de mayo de 2009

Sara y Antonio

Nombre: Sara
Edad: 22 años

¡Hola! Pues nada, mi nombre es Sara. No soy de esta zona, soy de Gijón, pero me mude hace unos meses por tema de trabajo y tuve que dejar toda mi vida, allí, en el norte, por mudarme y la verdad que desde que llegué no tengo muchos amigos, ya que mi trabajo, debido a las horas que hecho, no me lo permite.

Nombre: Antonio
Edad: 22 años.

¿Qué mi cara te suena? Esto… que va, no creo… Mi cara es muy peculiar. Vamos yo he visto a muchos por ahí con la misma cara que yo. Y les digo: “¡Cucha! ¡Un espejo andante!”… ¿De una entrada al cine con un tal Juanfra? ¿Y quien coño es ese Juanfra?

Lugar de la cita: Pub Van Gogh
Hora: 23.00 horas

A: Gracias.

Antonio: Tardó un poco la chica ¿eh? Hombre, no es que yo quedé mucho con mujeres, pero vamos, mas de media hora… Claro, le tuve que pedir dos copas a la camarera antes que viniera…

S: Perdona… ¿Antonio?
A: Si, así me pusieron mis padres de pequeño…
S: ¡Jajaja! Soy Sara, la chica de la agencia “Primera cita”.
A: ¡Ui! ¡Sara! Perdona, creía que era una de mis tantos ligues…

Sara: Me gustó mucho físicamente, la verdad. No se, con cara de niño, recién afeitado, con su pelo pincho, su camisa y jersey de pijillo…
Antonio: Psss… A mi es que tampoco me va eso de opinar así, a simple vista. Tuve que conocerla poco a poco…

A: Bueno, si, suelo frecuentar por este pub bastante…

Antonio: Algo mentirosillo si soy, ¿eh? Por dos motivos: Uno: no me gusta salir por zonas de marcha. Dos: en la vida estuve en ese pub. A mi háblame de salas de juegos, baretos, cine… Bueno, lo del cine te repito que no fui yo.

S: Yo es que soy nueva en la ciudad y no conozco nada, ¿sabes? Y no se, me apunté a esta agencia por conocer a alguien.
A: ¿Entonces no vienes buscando una relación o algo? Porque, vamos, que quieres que te diga, pero si alguien quiere ser amigo tuyo, el pobre esta ciego, ¿eh?
S: ¡Jajaja! Gracias, por la parte que me toca, pero cuando me vine de Gijón dejé una relación allí y la verdad que, a pesar de los meses que han pasado, lo echo de menos y creo que lo nuestro sigue aun caliente…
A: Claro, claro.

Antonio: ¡Cago en to! Si es que siempre me pasa lo mismo: Mujer que conozco, mujer que solo busca amigos.
Sara: Muy atento, ¿eh? Siempre estaba que si estaba a gusto allí, que si quería sentarme, que si quería alguna copa…

S: Bueno, ¿y tu que? ¿Por qué te has apuntado?
A: Pues para serte sincero… me engañaron. Digamos que estoy en busca y captura en toda la agencia, porque un colega mío me engañó diciéndome que las citas te las pagaban siempre un cuando asistieras a dicha cita. Y este colega le va el cine un rato grande, así que me apunté por ir un par de veces al cine, fingiendo que éramos… gays…
S: ¡Venga ya! ¿En serio? ¡Jajaja! ¡Me parto!
A: Si, pártete, pártete. Porque lo que no hacemos nosotros… no lo hace nadie.

Antonio: ¿Eso? ¡Eso no lo dije yo! Estáis equivocados. Si yo soy mas hetero…vamos…pero hetero, hetero… de estos encerraos.

A: Bueno, la verdad que soy muy aventurero.
S: ¡Ahh! ¿Si? Cuéntame, cuéntame.
A: Bueno, hago de todo lo que se me pasa por la cabeza. Ante todo, me encanta viajar. Es mi mayor afición, siempre y cuando tenga algo de dinero. Trabajo en una agencia de viajes y todas las semanas, es raro que no me pilles viajando…¡Rarísimo!

Antonio: La ultima vez que viajé…déjame que piense…¡Puf! La ultima vez fue hace un año y medio, a Polopos, un pueblo que le tengo mucho cariño, si.

S: ¡Joder! ¿Qué viajero!
A: Si, si. Y vamos, deporte, será por deporte que practico. Que si tennis, que si béisbol, que si boxeo, que si fútbol, golf…

Antonio: La Wii hace milagros, ¿sabes? Bendita consola…
Sara: De verdad, me dejaba perpleja. Un chico que se movía, es como si intentara que su vida no fuera monótona. Eso necesito en esta ciudad, alguien que se divierta todos los días.

S: ¿Y que mas?
A: ¿Qué mas? Pues… muchas cosas, hija, muchas cosas. De fiesta, vamos, me pego unas fiestas que pa’que. Todos los dias pim, pam, pim, pam…
S: Entonces habrás tenido bastantes ligues, ¿no?
A: ¡Puf! Dices ligues… ¡Dices ligues! ¡A porrón!

Antonio: Una…tres…cuatro…siete…once…Dos novias he tenido en mi vida, y un rollete, si…Bueno, solo nos cogimos de la mano durante menos de un minuto…
Sara: ¡Me lo pasé muy bien con el! ¡A mi me enamoraba como me lo iba contando! Con sus ojos iluminados… se notaba que le gusta vivir la vida ¿no? No se… me daba envidia, por su forma de vivir la vida que tiene.

A: Bueno, cuéntame algo de ti, que no me gusta hablar mucho de mí…
S: No se…me vine aquí a currar porque me pedí un traslado a la primera ciudad que saliera en las listas y salió esta. Es muy tranquila y pequeña, la verdad, pero me gusta. Gijón también es tranquilo, ¿sabes? Pero la diferencia es clima veraniego que tenéis aquí casi todos los días, cosa que allí vamos con abrigo.
A: Si, esta ciudad, aparte lo del clima, que aquellos que hemos vivido fuera durante un tiempo, lo apreciamos casi como un tesoro, ¿no? También es la gente, muy acogedora y muy pueblerina, a pesar de que sea ciudad… aunque a veces te encuentras cada personaje…

Sara: Así nos dio hasta las tantas, ¿sabes? Hablando y hablando toda la noche. Nos dio hasta las cinco de la mañana.
Antonio: ¡Esa es mi parte favorita! Es cuando la chica cae: dos copas de mas en el cuerpo, se pone contentilla y aquel que veía feo, va y se convierte en el guapo de la noche… eso me tiene dicho mi amigo Fausto.

S: ¿Vamos a mi casa?
A: ¡Vamos, vamos, Sara! Faltaba más…

Antonio: Como me frotaba las manos…¡Vaya noche!
Sara: Si, bueno, hicimos algo de manitas, pero no mucho, ¿eh?
Antonio: Íbamos en el coche y ella ponía su mano sobre la mía en la palanca de cambios de mi Ibiza, apoyaba su cabeza sobre en mi hombro diciendo: “Qué bien nos lo hemos pasado…” Si es que no hay mujer que se me resista… bueno, si… a todas esas chicas que he conocido y nunca he tenido nada con ellas… que son muchas…
Sara: llegamos a mi casa. Al llegar al porche de mi casa, allí tengo guardadas las raquetas de mi compañero de piso, que juega al tennis, y le dije que me enseñara… ¡A las tantas de la noche! Vaya cebollón que llevábamos…

A: A ver… coge la raqueta… así…no, así…no, así tampoco, a ver así…¡Bueno! Tu cogela como la pilles, si la cosa esta en darle a la bola…
S: Antonio, esa pelota no es una pelota de tennis… eso es una pelota de esas de la feria que botan muchísimo…¡Jajaja!
A: ¡Ui! Es verdad…jejeje…
S: ¿No será estas con pelillo verde?
A: ¡Esas! Si es que…de noche veo poco, ¿sabes?
S: Claro, claro…

Sara: A pesar de la borrachera que llevaba me daba cuenta de las cosas… A la media hora confesó, después de que me dijera que los tennis con tacos es para jugar al fútbol en asfalto y que había visitado Uruguay, la capital de Paraguay.

S: Así que…viajar poco…y deportista menos, ¿no?
A: Si, ¡Ala! Ya me has descubierto…

Sara: Me lo decía entre lloriqueos… la verdad que el pobre se había metido muy bien en el papel de chico aventurero… pero que va….

S: Bueno, ¿y porque te engañas diciendo eso? Porque a mi no me engañas, solo soy una chica que pasa de largo en tu vida…
A: ¡Ehh! Que el Antonio será un mentiroso compulsivo, pero de tonto nada: Y tú no pasarás de largo en mi vida, aunque tú quieras… eso tenlo claro…

Sara: Joder, cuando me dijo eso, entre las lagrimillas que se les caía por la mejilla, la cara de niño con su camisa pija y esa frase… me daba ganas de comérmelo, en serio…”¡no pasarás de largo en mi vida!”… que carilla…
Antonio: Si, la verdad que soy un falso de mierda, para que nos vamos a engañar. Pero es que cuando uno ve que su vida no tiene nada de emocionante, pues se las tiene que inventar… si ya me decía mi madre: “Oye, niño, ¿Y porque no te abres un blog de esos de Internet y cuelgas todas tus mentiras?”… Tengo que hacerle mas caso a mi madre, si…
Sara: Nos quedamos los dos dormidos en el tranco de mi casa, en la puerta, con su cabeza apoyada sobre mi hombro, y la mía sobre su cabeza… Para echarnos una foto, de verdad… Nunca olvidaré esa noche, en serio…gracias, Primera Cita.
Antonio: Al día siguiente, cuando un perro de mierda, se vino al tranco a echar su meada mañanera, fue cuando nos despertamos.

A: ¡Puto perro! Mira como me ha dejado la camisa, con una mancha de… agua amarilla…que manía les tengo.
S: Anda, vete, y duerme un poco mas en una cama de verdad…
A: Joder, somos tontos, ¿eh? Teniendo un coche ahí que se puede echar los asientos hacia atrás, vamos y nos quedamos dormidos en el tranco de tu casa….
S: Mira, al menos puedes ir presumiendo que ya has hecho algo interesante en tu vida: dormir una noche en el tranco de una casa…
A: Si, si…

Antonio: ¿Cómo voy a contar eso? Mis amigos me matan…bueno, los pocos amigos que tengo…una tía tan buena y yo durmiendo con ella sin hacer nada…¡Vale, vale! Estábamos en el tranco de la puerta, pero… ¿Y el Ibiza?
Sara: En fin, así se quedó la cosa. Espero que pueda contar con él en otra cita…
Antonio: Oye, una pregunta…. ¿Os ha dicho algo de mi? No se… mi físico, mi forma de ser, si me quiere para algo mas, no se…
Sara: ¿Liarme con el? No se… no me lo he planteado, la verdad…
Antonio: ¡¡¡¿Comoooo?!!! ¡¡¡¡¡¡¿¿Gayfriend??!!!!! ¡¡¡Como me toca los huevos esa palabrita!!! ¡¿Qué me ve como un Gayfriend?! ¡¡¡¡Nooooooooooooooooooo!!!!

jueves, 7 de mayo de 2009

Una grua como reina

En una zona medio construida de noche, donde las casas se ven de color gris del cemento y en algunas zonas rojito del ladrillo, y el asfalto de la calle con grandes hoyos y un monton de arena en plena futura avenida y todo reinado por una gran grua amarilla; habia un coche aparcado donde en el interior del mismo se podia ver un par de sombras:

- Venga, cariño, no me seas asi... - decia el chico.
- ¡Que no! ¿y si pasa alguien? - decia la chica que completaba el par de sombras
- ¿pero quien va a ver aqui? En el rato que hemos estado no ha pasado ni un alma.
- ¡Claro! ¿Y si ahora pasa alguien haciendo algo? No se... paseando al perro, por ejemplo.
- Que no. Creeme. Aqui no va a pasar nadie... venga, vamos a hacerlo.
- ¡Que te he dicho que no, y es que no!

Mientras tanto, afuera, una sombra amenazadora se iba acercando de formna sigilosa al coche. Tenia una forma como de ser humano, alto, delgado a la vez y una forma bastante rara lo que podia ser la cabeza. Mientras tanto, nuestros protagonistas:

- ¿Y si madre se entera? Que no. que mi madre no estas para estos trotes...

La sobra extraña cada vez se iba acercando mas y mas al coche, y ellos sin darse cuenta...

- Tu pobre madre ya esta mayor. ¿De que se va a enterar?
- ¡Que no y punto! ¿Y si luego salgo en el youtube de las tias que lo hacen el coche? ¡Que no, que no, que no! ¡ Y si digo que no, es que no!

La sombra uniforme finalmente se acerco a la puerta del piloto del coche...

- ¿Que es eso? - dijo la chica...
- No se... - mientras guraba la cabeza el chico..

Finalmente la sombra habló:

- ¡Oiga! ¡Que su coche va perdiendo pasta!

martes, 24 de febrero de 2009

Un 15 de febrero cualquiera...

De repente, una especie de dos relámpagos se asomó por la ventana de su piso, visto desde la calle. Y allí estaba yo, un 15 de febrero de un año que ahora mismo no me acuerdo, con una arma con silenciador cogida de la culata, caliente de las dos balas que salieron de su cañon.

La tarta de cumpleaños, aun sin empezar, estaba decorada con dos velas en forma de dos, rojas, con la mecha encendida y aun sin soplar, en una pequeña mesa al final de la cama, donde el cuerpo estaba tendido y sangrando muy lentamente, mojando de rojo las sabanas blancas.

Decidí salir de la escena del crimen, pero en el mismo momento que cogí el pomo de la puerta principal empezó a sonar su móvil. Fui a mirar quien era. En la pantalla ponia “Casa”. Supongo que seria su pobre madre, la cual estaba trabajando todo el santo día sin descanso porque su marido, el cual se encuentra paralítico en una silla de ruedas por un accidente de coche y con una baja para el resto de su vida; se acordó del cumpleaños de su hijo a eso de las doce de la noche, y ella, con gran culpabilidad de no haberle llamado la primera o de haberse acercado a su casa para felicitarle el peor día de su vida: el día que llegó a este mundo.

Finalmente salí del piso. Metí la arma en el maletín. Bajando las escaleras me topé al portero, recogiendo las bolsas de basura que cubría la parte interior de sus cubos. “Buenas noches” me dijo de una forma amable, yo le respondí de la misma forma.

Llamé a un taxi por el móvil mientras iba al bar de al lado, que aun se encontraba abierto, a comprar un paquete de tabaco de una marca que nunca me acuerdo. Solo sé que el paquete es rojo.

A los cinco minutos, cuando salía del bar, allí se encontraba el taxista, dándole la vuelta al cartel verde de “disponible” al rojo de “ocupado”. No se porque, pero toda la noche, en vez de resaltar el color negro de la nocturnidad, me resaltaba el rojo: rojo de las velas, rojo de la sangre, el paquete de tabaco de color rojo y el rojo de “ocupado”. He asesinado a muchos pero esa noche parecía mi primera vez.

- ¿A dónde le llevó, caballero? – me decía de una forma simpática el taxista.
- A la calle Gran Capitán, por favor – le contesté.

Reinició su contador y puso en marcha el vehiculo. El viaje en taxi me saldría por unos 20 euros, ya que nos encontrábamos en las afueras de la ciudad y yo vivo en pleno centro de la misma.

Camino a casa, nos topamos con un semáforo que se encontraba en rojo. Era uno de esos que solo sirven para que los peatones crucen de un lado a otro de la calle, sin mediar ni una intersección o una simple vía de tren. En el mismo, mientras el taxista se encendía un cigarro y se disponía a fumárselo, una pareja de perros abandonados empezaron a cruzar la carretera. En ese momento, mientras la pareja se encontraba en plena vía, el semáforo se puso en verde. El taxista puso en marcha el coche y dándole un poco de prisa a los mismos. Es curioso como el taxista en ningún momento se separa de su papel como taxista. A las tres de la tarde entiendo que tenga algo de prisa, es hora punta para ellos, unos salen del trabajo, otros entrar a trabajar, otros salen a comer…pero desde que me subí al taxi hasta ese mismo paso de peatones no le sonó en ningun momento la emisora para recoger a alguien. ¿Por qué tanta prisa? El tiempo va a pasar igual de lento que sin prisa.

- Dichosos perros. Se cruzan en el momento menos oportuno – decía el taxista refunfuñando.
- Pare, por favor. Déjelos que cruce tranquilamente.

En todo el momento observé a los perros. Iban con un paso lento, con cara de haberlos dejado abandonado en un descampado cualquiera y sin orientación, llegar a ese lugar, a un lugar raro para ellos, donde la gente tiene prisa, donde no hay libertad y donde no hay gatos que seguir. Pero con lo que mas me quedé fue con su paso, un paso sin pasar, vago, lento y sus caras, caras con señales de tristeza, pena y hambre.

- ¿Sigo? No es por nada, pero el contador sigue para adelante – me decía señalando ese contador sobre el espejo retrovisor y con cigarro en boca.
- No se preocupe, le pagaré. No viene ningún coche por detrás. Puede esperar – le contesté.
- No se porque, pero por la noche me encuentro los mas raros…

La pareja de perros, uno era un galgo, y otro con mucho pelo de un color marrón claro, casi para blanco, llegaron a la acera y siguieron ese paso lento y triste, hasta la primera calle que cortaba la avenida principal. Allí siguieron a la acera por donde caminaban y los perdí de vista.

- ¿Ya? – me decía el taxista.
- Si, siga.

Llegamos a mi casa. El viaje al final me salio por 23 euros, casi acierto. Se los pague en un billete de veinte y otro de cinco.

- Quédese con el cambio – le dije.

Se marchó. Abrí la puerta de mi casa, un duplex en pleno centro de la ciudad. Las llaves las dejé sobre el cenicero que tenía en la entrada y me quite la chaqueta que dejé colgada en el perchero. Entré en el comedor y encendí la tele. Era las una y media de la noche.

Aun pensaba en ese chico, tan joven, que aun sin cumplir los veintidós años, en el borde la cama, esperando a que alguien llegara para asesinarle y sin aun recibir la llamada de su pobre familia. Ahí que tener bastante sangre fria estar sentado en la cama esperando su muerte. Fui a la cocina y cogí una cerveza. Me la abrí y me fui nuevamente al comedor. Me senté en el sofá. En la tele, mientras salía una tertulia discutiendo sobre el nuevo novio de una modelo y diciendo si eran la pareja del año, interrumpieron el programa para dar una noticia de última hora: Un chico apareció asesinado con dos balazos en la frente.

Mientras la reportera que se encontraba entrevistando al portero en directo aun con las dos bolsas de basura en mano, sin tirarlas al contenedor, decidí no ver las noticias, apagué el televisor y me levanté del sofá con cerveza en mano.

Me asomé a la ventana, donde se escuchaba un poco de jaleo. Allí había un coche blanco, un Renault 19, parado en mitad de la vía, con los cuatro intermitentes puestos y saliendo del coche. En el morro del mismo, los dos perros fueron atropellados. Murieron en el acto lo mas seguro. El señor, apenado porque se le había roto el faro derecho y un pequeño bollo, quito a los perros con una pala que llevaba en el maletero y los echó a un lado del arcén.

Cuando veo que un animal ha sido ahorcado por un cobarde de la caza o una niña va a perder su vida por un cáncer terminal con solo cinco años, pienso: “El ser humano se lo merece”.
Mañana, a primera hora, enterraré a esos dos perros en el parque de la avenida principa

sábado, 21 de febrero de 2009

Asuncion y Paco

Nombre: Asunción
Edad: 28 años

Dicen que soy “poco femenina”… poco femenina, poco femenina… ¡¿Qué mierda sabrán los hombres de feminismo?!...

Nombre: Paco
Edad: 27 años

¡Aquí ha llegado Paco! ¡¡El alma de la fiesta!! ¿A quien me toca hoy conquistar?

Lugar de la cita: Bar de tapas “Casa Juanillo”
Hora: 14.00 horas

P: ¡Vaya, vaya! Así que tu eres Asun, ¿eh?
A: ¡Ehhh! De Asun nada… ¡Asunción! El nombre completito, ¿vale?

Paco: Me encanta las chicas dominantes… luego, en la cama, son las más fieras… ¡Augggg!

P: Y, bueno, Asunción, ¿a que te dedicas?
A: Trabajo en la Guardia Civil… ¿Y tu, picha corta?

Asunción: Bueno, si, de pequeña siempre no jugaba a las Barbies, sino a los muñequitos de guerra y a los de vaqueros… siempre me rodee de niños, más que de niñas… porque siempre les arrancaba el pelo…Mas de una se quedó calva para el resto de su vida…

P: Yo trabajo en una tienda de informática…
A: ¡¡Vaya!! En una tienda de informática… supongo que siempre te estarás metiendo en paginas guarrillas, ¿eh?

Paco: Perdonad, pero… No os habréis equivocado de chica, ¿verdad?... Creo que esta no fue la que yo escogí.

P: Bueno… de vez en cuando me asomo algo… pero yo soy mas del sexo real que del ciber-sexo…
A: Ahh, ¿si? ¿Y que eres capaz de hacer en la cama?

Asunción: A mi no me gusta ser directa, ¿me entiendes? Yo soy más de hacerme derogar…
Paco: Esta no ha aprobado lo que es “Paco en la cama”…Paco en la cama es puro placer para las chicas… Paco hace gozar a las mujeres del buen sexo.

P: Chica, eso tienes que averiguarlo tu misma… Un experto en la materia no desvela sus grandes habilidades… y cuando te digo grandes, son grandes…

Asunción: ¡Este lo que tiene es cuento!
Paco: Paco, aquí donde lo veis, con esta cara de pringado informático, ha mojado con muchísimas chicas, ¡pero muchas!

A: Bueno, pues quiero comprobar tus dotes, campeón…

Asunción: Lo repito: No me gusta ir de sencillita ni de necesitada, ¿eh?
Paco: Yo creo que Paco tiene algo: una forma de decir las cosas, mi tono de voz o incluso el AXE, porque siempre atraigo las mujeres…Debería de escribir un libro expresando todos mis dotes en el amor…

P: Vamos a mi casa. Esta a dos minutos de aquí.

Paco: Hombre, la verdad que Asunción, lo que es físicamente, no me atrae para nada… pero me pone eso de que esté en la Guardia Civil…
Asunción: ¿Paco? Un canijo…este no aguanta conmigo en la cama… no sabe lo que le espera...
Paco: Yendo para mi casa, me cogio de la mano y…todavía no la siento…

P: Asunción…
A: ¿Qué? ¿¿No tienes condones?? ¡Me cago en la puta, joder!
P: No, coño. No me cojas de la mano tan fuerte, anda…
A: Vaya mierda de hombre que me ha buscado la agencia…

Lugar de la cita: Casa de Paco
Hora: 15.00 horas

P: ¿Qué? ¿Te mola mi casa?
A: Hombre… esta bien, si…

Asunción: ¡Una mierda! ¡Estaba lleno de cosas de los ordenadores! Que si discos duros, que si memoria RAM, que si lectores de discos, pantallas…

A: A mi lo que me interesa es tu cuarto…chiquitín…

Paco: Si, bueno, Asunción era como dos palmos mas alta que yo, la verdad. Y casi como un armario de ancho… ¿De verdad que no os habéis equivocado?
Asunción: llegamos a su cuarto, lo empuje a la cama, y le quite el pantalón como si recargara una pistola: ¡Segundos! El chico estaba ya con el soldadito en pie, ¿sabes?
Paco: Paco no se excita con un simple achuchón… no, no, no…

A: ¿Ya estas empalmado?
P: Bueno, si… es que llevo meses sin estar con una tía en la cama…

Asunción: Menos mal que era un Don Juan en la cama… y eso que no me he quitado ninguna prenda…
Paco: Paco moja un día si, y otro también… ¡Pim, pam, pim, pam!
Asunción: Me quité toda la ropa y lo cogí con unas esposas que llevaba en el bolso y ¡Tocotó! ¡Dale que te pego sin parar! El tío se corrió, por lo menos, 3 veces…¡Yo ninguna!
Paco: ¡Yo me corrí por ella! Al final, eso de ser de la Guardia Civil, no me excitaba tanto como yo esperaba…

A: Bueno, que…Ha sido tu mejor polvo en toda tu vida, ¿eh?
P: La verdad que voy a pedir una baja para unos días en la tienda…porque me has reventado, ¿eh?
A: Y tú que te creías un experto en el sexo…eres como todos los informáticos: un pringao. Además… te has corrido tres veces, ¿eh?
P: ¿Yo? Pero si lo he hecho por ti, mujer…
A: Si, claro… ¿Un piti?
P: No, no fumo, gracias.
A: Una pregunta, canijo: ¿Qué hay dentro de esas cajas?

Paco: ¿Qué va a ver? ¿Qué va a ver? Pues lo que todo informático tiene que tener…

P: Mira, te la voy a abrir. Si quieres alguno, me lo pides y te lo regalo…

Asunción: ¡No me lo podía creer! ¡¡Disco piratas!!

A: ¡¡¡Me cago en la puta, Paco!!! ¡¡¡¡¡Levanta las manos!!!!!
P: Asun…¡Que son para el consumo propio!
A: ¡¡No me digas Asun, joder!! ¡¡¡¡Asunción!!!!

Paco: Me esposo la muy guarra…yo pensaba que era para echar otro polvo… quizás la pobre estaba muy necesitada… Y Paco estaba para complacer…
Asunción: Al final tuve que esposarle y llevarlo a la comisaría….Tenia como tres o cuatro cajas llenas de disco de música, de software, películas…. ¡Todo! ¿Cómo una persona puede tener tantos discos piratas para el solo? ¡¡A la puta cárcel!!
Paco: ¡¡Joder!! Que me llevó a la cárcel y todo y yo en gallumbos… Que vergüenza pase, madre mía… Toda la comisaría mirándome… Lo peor fue en la prisión…

P: Asunción…venga, por favor… sácame de aquí… que soy Paco, coño… el que te liberó de esa necesidad sexual, Asunción…

Paco: Y allí había un preso que el pobre…

Pr: Así que le has liberado de su necesidad sexual a esa policía, ¿eh?
P: Si…
Pr: Pues llevo aquí mas de seis meses y todavía no he probado carne de verdad…
P: ¡¡¡¡Noooooooooooooooooo!!!!

Paco: ¡Os pienso indemnizar! Por no traerme a la chica que os pedí… ¿Qué? ¿Qué firmé un contrato diciendo que yo elegí voluntariamente a esa chica?
Asunción: Y, por favor, la próxima vez traerme a un hombre mas masculino…que creo que soy demasiada femenina para un hombre tan…poco masculino…
Paco: A mi me da igual, yo os pienso indemnizar igualmente…

domingo, 8 de febrero de 2009

¡¡NO ME ENCUENTRO!!

En un ataque de histeria estudiantil, con plena época de exámenes encima y yo a medio entender las cosas del examen de mañana por la mañana, he encontrado la llama. Ya hacía tiempo que el terapeuta me invitó a ir a su consulta, y hoy quizá le envíe esta misiva desesperada.

Muchos sabéis lo observador que yo soy, y a veces me juega malas pasadas, porque se pueden observar muchas cosas, pero el problema está en cuando queremos arreglar las penosas vidas de los que alrededor vemos, cuando aún queda por arreglar nuestra propia vitae.

Hoy me he dicho que la gente hace muy mal en ir por ahí engañando. Lo he vuelto a corroborar: me gusta la verdad y mirarla de frente y que todos la puedan ver. Pero, ¿de verdad la miro? ¿A veces sólo quiero mirar la parte de verdad que no me molesta? ¿Una verdad a medias no parece que sea digna de llamar verdad, no? Entonces debe pasarme que no termino de mirar a la verdad, bueno, todo queda por aprender. La perfección es muy difícil de lograr. Aunque me parece necesario para la supervivencia humana no dejar de ansiarla y buscarla. Quizá sin ella perderíamos la ilusión por todo.

¿Qué nos hace tener ilusión? A veces es sólo la envidia de lo que otros tienen o han conseguido; o la posible (y consiguiente) ambición de ser o tener algo que nos hará estar bien vistos y reconocidos. Me pregunto, ¿se puede uno ilusionar de una manera pura? Cuando somos niños ya nos ilusionamos de lo que otros niños tienen, de lo que nuestros padres hacen, o de lo que vemos en la caja tonta. ¿Puede pasar que nos ilusionemos por algo sin más? ¿O tiene que ser alguna clase de contagio, como una intoxicación?

A veces en ese intento de buscar la motivación podemos poner mucho empeño en ser constantes en hacer algo que nos permita conseguirlo. Pero qué simples somos a veces, que de seguida se nos vienen las dificultades y lo abandonamos todo, pensando que no vale la pena tanto esfuerzo, que para qué, si me puedo conformar con menos y ser feliz.

Los hombres mediocres, que no saben qué hacer con su vida, suelen desear el tener otra vida más infinitamente larga; dijo Anatole France, un escritor francés (que en encontrado en Google). En esta vida en la que prácticamente todo esta al alcance de la mano, que no hay que andar kilómetros para traer el pan a casa, sino que nos traen la comida a casa en 20 minutos tras una llamada telefónica. En los tiempos que corren en que el saber está más universalizado que nunca y en los que las relaciones personales no entienden de raza, frontera, distancia o idioma, nos conformamos con eso poco.

Eso sí, cuando se trata de los demás, lo esperamos todo: respeto, comprensión, ayuda, cariño, diversión, trabajo, constancia, fidelidad....

La pena es que ya ni eso:
Últimamente creo que nos exigimos a nosotros mismos en la medida en que a los demás, aplicando la máxima de no hacer a los demás nada que no queramos que nos hagan a nosotros. Así, si no queremos que se nos exija, pues no exijamos, ni siquiera a uno mismo, no vaya a ser que después me vengan a pedir lo que me conformo con no tener. ¿Para qué esforzarse?

No. Prefiero quedarme con esta idea: sólo una persona mediocre está siempre en su mejor momento – William Somerset Maugham. Ciertamente, ahora no estoy en mi mejor momento. Pero busco la ilusión, y muchas veces va conmigo, aunque a veces se me olvida en el arcén y ando como un loco buscándola desesperadamente.

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Nombre: Victor Man.
Blog: no tiene.
Relación: Gran amigo.
Tras adjetivos que lo describe: bastante observador, reflexivo y morboso.
Sus palabras al darle la noticia que participará en La Terapia: un cameo? que guay!!, eso me recuerda a un capítulo de Mujeres Desesperadas en que..... [....] [....] o si no en aquel otro de Sexo en Nueva York que pasaba que ..... [......] [.......] [......] eehhh? qué pasa? no me ignoréis que es verdad.

viernes, 6 de febrero de 2009

La vuelta al mundo en Blog

Buenos días, señores:

Nueva sección: La vuelta al mundo en Blog.

Colgaré imagenes y un pequeño resumen de destinos, algo pecualires, que uno descubre.

Espero que os guste, y más aun, que os impacte.

Un saludo.

Paciente nº007

martes, 30 de diciembre de 2008

Victoria y Sergio

Nombre: Victoria
Edad: 24 años.

¿Empiezo? ¿Empiezo?... ejem…bien, bueno, soy Victoria y ¡jijiji!... no sé… ¿Qué diga porque me inscribí a esta agencia? Bueno… pues la verdad que no me acuerdo mucho… ¡Ahhh! ¡Si! Resulta que lo leí en el periódico y dije “Bueno, ya que he probado salir con tíos de calle y todas mis relaciones han sido un autentico desastre, voy a probar con el tema de agencias de contacto…”; y nada, aquí me tenéis…

Nombre: Sergio
Edad: 26 años.

Bueno, la verdad que no tengo mucho que contar de mi vida… Estoy intentando sacarme la carrera de Arquitectura y en mis ratos libres me meto en un pequeño estudio de una emisora de radio local y me entretengo con música de los 60’, 70’ y 80’. Y me apunté aquí porque estuve hasta muy hace poco tiempo, con aquella que iba a ser mi esposa para toda la vida, pero vamos, tuvimos ahí un rifi rafe y decidimos dejarlo… pero todo amistoso, ¿eh?

Lugar de la cita: Restaurante Pánico en el Edén (4 tenedores)
Hora: 21.00 horas

V: Buenas tardes… si, tenia una mesa reservada a nombre mío y de un chico que se llama Sergio… no se si él habrá llegado aun… ¡Ahh! ¿Esta ya sentado? ¡Perfecto! ¿Las tres primeras mesas a la derecha?... Vale, Gracias.
S: ¡Ui! ¡Hola! ¿Qué tal? Supongo que eres Victoria, ¿no? Eso, o alguna chica que se ha equivocado de mesa…
V: ¡Jajaja! No, no… Soy Victoria… ¿Sergio?
S: El mismo que viste y calza.

Sergio: Así, de buenas, me gustó, me gustó. Aunque una cosa te digo: el pelo lo tenía igual de recogido que mi ex.
Victoria: Bueno…la verdad que elegante fue a la cena, ¿eh? Con su trajecito de noche y todo… menos mal que íbamos “conjugados”, porque si hubiera ido mas de mi estilillo, no pegaríamos ni con cola ¡Jajaja!.

V: Trabajo en una tienda de ropa, pequeñita, familiar… no creo que la conozcas…pero vamos, que llevó ahí trabajando desde los 21 años… llevo bastante, si. ¿Y tú? ¿A que te dedicas?
S: Estudio la carrera de Arquitectura, después de haberme sacado la diplomatura de Turismo… y en mis ratos libres nos metemos en un pequeño local a hacer un programa de radio nocturno: ponemos música antigua, intentamos hacer que se difunda un poco mas la buena música de antes, e intentando tapar esos deslices que tiene algunas discográficas con música veraniega o el reggeatton… ¡Jajaja!
V: ¡Jajaja! ¿En el próximo programa me vas a dedicar una canción? ¡Por fiii!
S: Claro, claro que si… Dime cual te gusta…
V: No se… alguna de Amaral…
S: Bueno, intentaremos buscar algo…pero escúchame ¿eh? ¡Jajaja!
V: ¡Claro que si!
S: Por aquí viene el camarero…

Sergio: Es simpatiquilla, la verdad… no se parece mucho a mi antigua novia, pero me cae bien, si, si.
Victoria: ¡Que hombre más caballero!

S: ¿Sabes lo que vas a pedir, Victoria?
V: Si, si.
S: Vale, tome nota… para mi, de primer plato, algo calentito: unas patatas riojeñas; y de segundo me apetece pulpo a la gallega, si. De bebida traiga una buena botella de vino, alguna que tengáis buenecilla de Gran Reserva…cueste lo que cueste… ¿y tu, que te vas a pedir?
V: Nada.
S: ¿¿Nada?? ¿Cómo que nada?

Sergio: Vamos a ver… Supongo que cuando uno va a un restaurante, es para comer, ¿no? ¡Digo yo! Pero lo peor vino luego…

V: Me he traído unos tappers en mi bolso, porque, la verdad, la vida esta muy cara y como al mediodía me ha sobrado comida, pues para no malgastarla me la he traído… ¿no te importa, verdad, Sergio?
S: No, no me importa… claro que no… si ella no quiere nada, pues nada…
V: ¡Bueno, si! Un par de platos y cubiertos, por favor. ¿De beber? Nada, me he traído la botella de agua de dos litros.

Sergio: ¡Todo el comedor mirándonos! Que vergüenza pasé, madre mía…
Victoria: ¿Es que nadie no ha visto nunca sacar un tapper de un bolso? ¡Vamos! Creo que no he sido la primera en todo el mundo…

V: ¡Ui! Tiene buena pinta tu caldito de patatas riojeñas… ¿Me dejas que le te coja algunas?

Sergio: ¡Y encima pidiendo!

S: Claro… claro… coge…
V: Déjame el plato, porfi…

Sergio: ¡Toma ahí! Se echo medio caldo mío en su plato… increíble…no me quedan más palabras… mi ex no me hacia esto…

V: ¿Sabes que? Que la tortilla esta de patatas que me he hecho al mediodía me ha salido algo seca…y no se… me apetece algo calentito… ¡El caldo esta buenísimo!
S: ¡Vaya por Dios!

Victoria: No se… me parece bastante romántico eso de compartir la comida… no se… a mi me gustaba Sergio, la verdad… un hombre muy señorial y compartía todo conmigo…

V: ¡Pulpo a la gallega! ¡Buah! ¡Que pinta más buena! ¿Me vas a dar un poquito?

Sergio: Esta noche no ceno… que va…quien me mandó a mí apuntarme a esta agencia… si aquí no iba a ver a mi ex…

S: Bueno… échate un poquito…

Sergio: ¡Claro! Se lo dije con la intención de que “se echara un poquito”… pero que va…

S: … Esto… no me has dejado mucho…
V: Pues pídete otro plato y nos lo comemos entre los dos… ¡Mira! Lo ponemos en medio y pinchamos los dos… quizás nuestro tenedores se crucen… como nuestras miradas picantonas…
S: Bueno… voy a llamar al camar…
V: ¡No! Déjame a mi, que tu has hecho bastante… ¡Camarero!... Por favor, ¿nos puede traer otro plato de pulpo a la gallega?

Sergio: ¡Aquí ya me dio un alivio! ¡¡Por fin se iba a pedir algo de comer!

V: Si, si, póngalo a la cuenta de Sergio... Sergio, es que no traigo un duro…

Sergio: ¡Vamos, vamos a ver! ¡¿Nadie le ha explicado a esta chica de que va las citas en un restaurante a las nueve de la noche?! ¡¡¡¿¿Ehhh??!!! Lo peor de todo es que la agencia solo te paga el 30% del total de los gastos en caso de que supere la cita más 70 euros… ¡y esto me va a costar más de 200 euros!
Victoria: Yo creo que a Sergio le gusté… ¡y mucho! Me echaba unas miradas…

V: ¡Mira! ¡Aquí esta el otro plato de pulpo! ¿Lo ponemos en medio?
S: ¡Una mierda! ¡Esto me lo llevo! ¡¡Coño yaaaa!! ¡¡Camarero, tráigame un tapper, que me lo llevo a casa!! ¡¡¡¡Y tu tortilla también!!!
V: ¡pero si esta seca!
S: ¡Me importa una mierda que esté seca! ¡Tome los doscientos y picos euros de la cena, joder! ¡Si sobra, déselo a esta chica, que esta faltita!

Victoria: Yo creo que voy a volver a pedir una segunda cita con Sergio… me gustó bastante, si… además, se nota que también le guste a él…

V: ¿Nos vamos a volver a ver, Sergio?
S: …

Victoria: Quien calla, otorga… No se, pero cuando estaba en la puerta de salida del restaurante, se dio la vuelta, me miro y se dirigió a mi…

V: Vienes a darme un beso de despedida, ¿no?
S: Dame un pañuelo, por favor…

Sergio: ¡¿Sabes que me he quedado sin ahorros?! ¡¿Sabes que ahora me toca quedarme un tiempo en casa, sin salir, y mi ex me ha llamado para reconciliarnos?! ¡Pero claro! ¡¡Como no tengo ni un miserable duro para salir, pues me toca joderme!!
Victoria: Además, creo que fui muy generosa con él… le dejé un clinex para limpiarse las lagrimas, no se porque salio llorando…
Sergio: como no tenia dinero ni para un taxi o autobús, me puse en un rincón a comerme el pulpo y la tortilla, allí, en unos cartones, al lado de un vagabundo mirando el pulpo con ansiedad…


S: ¡¡¡¿¿¿Qué mira???!!! ¡¡¡¡No pienso darle ni el plato, coño!!!!